Paseantes y transeúntes

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Publicado en: Tal Cual

Walter Benjamin incorporó a la literatura urbanística la expresión flâ- neur (paseante) para identificar al observador y, se dice sin exagerar, degustador de la ciudad y la arquitectura. El que recorre las calles con los sentidos abiertos, entrando en las tiendas que le llaman la atención para comprar algo que necesita o simplemente para curiosear; sentándose en un café para conversar con un amigo o, recostado de la barra, mirar a los que pasan. El paseante es un observador acucioso de la ciudad: de sus edificios, de sus gentes, de sus espacios públicos, lo que sólo puede hacerse con parsimonia, exaltando las afinidades humanas y dejando de lado la precipitación. Minoritario en términos cuantitativos, cualitativamente es epítome de urbanidad porque es la ciudad la que hace al paseante, no a la inversa. Cuando no existe es porque la ciudad, para decirlo en términos de Marc Augé, se ha transformado en no-lugar, espacio de la transitoriedad y el anonimato. En un pasado no tan lejano los paseantes abundaban en Sabana Grande, el mejor espacio público que una vez tuvo Caracas, pero hoy, pese al rescate físico, han sido sustituidos por transeúntes: una muchedumbre que se desplaza como si fuera ciega, sin contacto con el prójimo ni con el lugar, sin ver el espacio que la rodea.

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Incluso, sentados en inhóspitos bancos que más parecen lápidas sepulcrales, siguen aislados unos de otros, mirando a un vacío a veces real, otras con forma de teléfono celular. Quienes ocupan las pocas mesas de café sobrevivientes dan una inquietante sensación de incomodidad, de intrusos con ganas de largarse lo más pronto posible.

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Otras veces se ha hecho referencia a la experiencia de Sabana Grande argumentando que la invasión buhoneril de los tiempos del Alcalde Bernal terminó secuestrándole el alma, y que la renovación física ha sido insuficiente para restituírsela. Sin embargo, es evidente que la expulsión de los paseantes de las calles afecta a toda la ciudad, desde las destartaladas aceras de la Av. Urdaneta hasta las renovadas de Chacao, lo que hace pensar en una crisis de ciudadanía más que de arquitectura o diseño urbano (aunque también); potenciada sin duda por el Socialismo Caribe, pero que viene de antes.

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@marconegron

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